
Pour mieux gérer l'altitude en randonnée.
El senderismo es el deporte más popular en Francia, con más de 18 millones de personas que lo practican (fuente: FFR). Esta creciente popularidad puede explicarse, en parte, por sus numerosos beneficios para la salud (ver
Los distintos tipos de senderismo
).
El senderismo en altitud y a gran altitud requiere una atención especial. La preparación y las precauciones que hay que tomar durante un viaje son esenciales. Lepape te lo explica y te aconseja.
El senderismo de altura se practica a altitudes superiores a 2400 m, donde el aire está más enrarecido y tu cuerpo tiene que adaptarse a unas condiciones particulares. A esta altura, el esfuerzo es más intenso y cada paso se siente con más intensidad. Sin embargo, los paisajes que vas a descubrir compensan esta dificultad. A medida que asciendes las cumbres, te sumerges en la naturaleza, con panorámicas espectaculares y una tranquilidad inigualable. Sin embargo, se requiere una preparación adecuada y cierta resistencia.

El senderismo en altitud es accesible para todos aquellos que estén bien preparados, pero hay que tomar algunas precauciones. Antes de partir, es importante entrenar tu cuerpo para que reaccione bien a la altitud, donde el aire es más fino y hay menos oxígeno. Esta preparación incluye ejercicios de resistencia y quizás algunas caminatas a altitudes progresivamente mayores. Además, algunos tramos de montaña pueden ser técnicos y difíciles, y requerir resistencia, vigilancia y habilidades específicas. No descuides el entrenamiento previo: te permitirá disfrutar plenamente de tu aventura sin el riesgo de tener que dar marcha atrás antes de tiempo.
Practicar senderismo en altitud implica una serie de retos. En primer lugar, los niveles de oxígeno descienden a medida que aumenta la altitud, lo que dificulta cada respiración y aumenta el esfuerzo necesario. El aire también es más seco, lo que puede afectar a tu
hidratación
y tu confort respiratorio. Además, las temperaturas varían mucho y rápidamente en las montañas, pasando de muy calurosas a gélidas en pocas horas. Para hacer frente a estos retos, es crucial mantenerse bien hidratado, vestirsevestirte en capas para adaptarte a los cambios de temperatura, y tomarte tu tiempo para aclimatarte a la altitud. También se recomiendan descansos regulares para recuperar el aliento y evitar el mal de altura.
El equipo adecuado es esencial para el éxito y la seguridad de tu travesía a gran altitud. La
botas de montaña
deben ser resistentes, cómodas y ofrecer una buena sujeción para evitar lesiones en terrenos irregulares. Una bolsa de senderismo bien elegida, que se adapte a tu cuerpo y en la que quepa todo lo que necesitas sin ser demasiado pesada, es crucial. Y no olvides llevar ropa técnica diseñada para el senderismo de montaña, para garantizar la transpirabilidad y la protección frente a los elementos. Las capas de ropa te permiten adaptarte a las variaciones de temperatura. Por último, no olvides incluir accesorios como
bastones de senderismo
un botiquín de primeros auxilios, un mapa y una brújula, e incluso un GPS. La preparación cuidadosa de tu equipo es esencial si quieres afrontar los retos del senderismo en altitud con total seguridad.
Puedes experimentar algunos síntomas desagradables pero no graves, conocidos como mal de altura: cansancio, dificultad para respirar incluso en reposo, dolores de cabeza, migrañas, problemas de sueño o digestivos, mareos, etc. Estas sensaciones no serán las mismas para todos los excursionistas, pero en general, experimentarás los siguientes síntomas:
Para gestionarlos mejor :
Si el mal de altura es demasiado intenso en reposo, desciende 200 ó 300 metros y espera a que remitan los síntomas antes de volver a subir.
Cuanto más acostumbradas estén tus piernas a un ejercicio duro, menos oxígeno necesitarán tus músculos para hacer frente a la dificultad. Tus pulmones y tu corazón no tendrán que esforzarse para transportar este oxígeno.
En altitud, el peso percibido es mayor. Por eso es aconsejable entrenar con una bolsa más pesada o un chaleco lastrado. El peso de la bolsa nunca debe superar el 25% de tu peso corporal.
El mal agudo de montaña (MAM ) está causado por subir a gran altitud demasiado deprisa, la falta de aclimatación y la sensibilidad personal.
Los síntomas del mal agudo de montaña suelen aparecer entre 6 y 10 horas después de escalar e incluyen dolores de cabeza y otros síntomas diversos como mareos, pérdida de apetito, náuseas, vómitos, fatiga, sensación de debilidad o irritabilidad. El principal riesgo es el edema pulmonar o cerebral. Por eso es vital estar atento a los síntomas y volver a bajar si los sientes.
El entrenamiento físico a baja altitud no protege contra el mal agudo de montaña. Los corredores de maratón corren un alto riesgo porque creen que pueden correr más rápido que nadie.
La prevención comienza con la aclimatación. Es posible que las estancias prolongadas y sucesivas en altitud reduzcan la probabilidad del mal agudo de montaña. Del mismo modo, podría ser útil una preaclimatación prolongada a una altitud moderadamente elevada. Mantente bien hidratado, come ligero y evita el alcohol y la nicotina en altitud, ya que pueden agravar los síntomas.

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