
Las salidas en grupo en los triatlones suelen ser fuente de aprensión tanto para los principiantes como para los triatletas experimentados. A diferencia de una piscina bien ordenada abierto aguas abiertas implica proximidad física, brazadas involuntarias y una gran agitación desde los primeros segundos. Saber gestionar esta fase crucial del triatlón es esencial no sólo para conservar energía, sino también para mantener la concentración en tu estrategia de carrera. Aprender a colocarte, respirar con calma y encontrar rápidamente tu ritmo son elementos clave para transformar este momento caótico en una salida exitosa.
Antes de la carrera, averigua qué tipo de salida está prevista: en línea, salida rodada u olas. Esto influirá en tu posicionamiento, en el momento de calentar y en tu gestión del estrés.
Si es posible, reconoce el rumbo. Identifica las boyas, los puntos de referencia visuales, las corrientes y los obstáculos naturales.
Antes de la carrera, tómate unos minutos para visualizar mentalmente los primeros minutos de la natación. Esto te ayudará a anticipar tus movimientos y a mantener la calma.
Los nadadores más rápidos se colocan en el centro delantero, donde la salida es más agresiva. Si te sientes menos cómodo, colócate a los lados o ligeramente atrás para evitar la «lavadora».
Las zonas menos agitadas suelen formarse en el exterior o justo detrás de los nadadores más experimentados. Estos carriles te permiten encontrar tu propio ritmo sin que te lo impidan demasiado.
Las primeras decenas de metros suelen ser desordenados. Adopta una brazada «más alta», con buena visibilidad y los brazos levantados para superar los remolinos.
Sigue respirando bilateralmente para controlar tu entorno. Respira con calma, aunque aumente tu frecuencia cardiaca. La oxigenación es la clave para no entrar en pánico.
Los golpes y las patadas son inevitables. Lo importante es no tomárselo como algo personal. Concéntrate en tu golpe y en tu trayectoria.
Si sientes pánico, reduce la velocidad y nada a braza o espalda durante unos instantes. Recupera el aliento y vuelve a empezar poco a poco.

Sí, empezar por oleadas (por grupo de edad o nivel) reduce la densidad de nadadores, lo que limita el contacto y el estrés. Esto las hace más accesibles, sobre todo para los principiantes.
Si cunde el pánico, nada a braza o túmbate boca arriba para recuperar el aliento. Concéntrate en tu respiración y recupera el ritmo lo antes posible.
Sí, un calentamiento en el agua es muy recomendable. Prepara al cuerpo para la temperatura y el movimiento de la natación, reduciendo el riesgo de choque térmico.
El traje de neopreno proporciona flotabilidad y un poco de protección contra los impactos. No es obligatorio a menos que el tiempo mejore, pero suele recomendarse.
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